En Placetas, los jóvenes viven su fe con Contracorriente

En Placetas, los jóvenes viven su fe con Contracorriente

En Placetas, los jóvenes de Contracorriente se reúnen tres viernes al mes en la parroquia. Estudiantes y jóvenes de 18 a 30 años comparten el deseo de formarse, profundizar en su fe, rezar y vivir momentos de fraternidad. En septiembre, el consejo del grupo se reunió con Padre Esteban y Padre Pablo-Alejandro, quien acompañaran a los jóvenes durante este año, para definir las orientaciones para los próximos meses. Este comienzo de curso también trae cambios: algunos miembros se preparan para emprender nuevos proyectos, mientras que otros toman el relevo para mantener vivo el grupo.

Los encuentros de Contracorriente alternan entre formación, servicio, oraciónes y momentos más informales. Los espacios de formación permiten a los jóvenes plantear sus preguntas y profundizar en las enseñanzas de la Iglesia. Se abordan temas variados, como la vida consagrada, la vida después de la muerte, los santos y los sacramentos. Todos estos temas invitan a cada uno a comprender mejor su fe y a reflexionar sobre cómo vivirla en el día a día.

El grupo también da mucha importancia al servicio a los demás. El año pasado, los jóvenes dedicaron una jornada al asilo de ancianos, un centro de atención diurna para personas mayores atendido por las hermanas Siervas de Jesús. Durante ese día, prepararon y compartieron el almuerzo con los residentes, además de cantar y animar el encuentro. Una manera concreta de dedicar su tiempo, acercarse a los mayores y demostrarles su cariño y atención. Por último, las veladas también pueden continuar alrededor de juegos de mesa.

Un lugar para crecer juntos

 

«Me llamo Eliecer, tengo 22 años, soy acolito en la parroquia de Placetas y participo en el grupo desde hace aproximadamente tres años.

Contracorriente es un grupo dinámico. Esa energía se pone al servicio de los encuentros y de la vida parroquial. Aquí podemos conversar con libertad y crear una verdadera amistad durante nuestros encuentros. También recibimos formaciones profundas que alimentan mi vida espiritual. Pero, sobre todo, es un espacio donde podemos compartir la oración y crecer juntos en la fe.

El grupo tiene además una cualidad que a veces resulta difícil encontrar en el contexto en el que vivimos: un verdadero espíritu de unidad, en el que el bien común está por encima de los intereses individuales».

«Me llamo Denisa, tengo 22 años y soy la responsable del grupo de jóvenes Contracorriente.

Cuando me invitaron a participar en los encuentros de jóvenes, me sentía intimidada. Éramos muchos y me parecía imposible recordar tantos nombres. A pesar de ello, acepté, y recuerdo que me pregunté: ¿qué tiene de especial este grupo para que varias personas me propongan unirme a él?

Al empezar a asistir, fui encontrando respuestas. Lo que primero llamó mi atención fue la unidad que se vivía dentro del grupo. Para mí, era difícil creer que, siendo tantos y con caracteres y personalidades tan diferentes, e incluso a veces opuestos, pudiéramos vivir algo tan profundo juntos. Y, sin embargo, ¡así era! Decidí cambiar mi mirada y descubrí lo que estaba en el centro, aquello que nos unía a todos: la fe.

Hoy le doy gracias a Dios por formar parte de este grupo y de su consejo, y por permitirnos vivir tantos momentos de formación, oración y servicio. También les pido a quienes lean este humilde testimonio que nos tengan presentes en sus oraciones, para que los jóvenes de Contracorriente fortalezcan su fe.»

Administradores fieles de una misión que avanza

ADMINISTRADORES FIELES DE UNA MISIÓN QUE AVANZA

El sábado 3 de octubre, los 25 responsables económicos de la Misión Cuba se reunieron en Placetas para formarse, repasar un año de obras y profundizar el sentido pastoral de su misión.

Comprar un saco de arroz y dos pomos de aceite para el comedor de Báez: nada más ordinario en la vida cotidiana de la misión. Un vale, su entrega a la contabilidad de la Misión, transferir un nuevo dinero en la caja de Cáritas para las próximas compras, y listo. Y sin embargo, detrás de este mecanismo, son muchas las comidas que se reparten cada semana a lo largo de la misión, en Placetas, Báez, Fomento, Falcón y Cabaiguán. Es este hilo, del comprobante a la obra realizada, el que la mañana permitió seguir.

Ellos llevan cajas, guarderías, comedores, fincas o el internado, en Placetas, Fomento, Cabaiguán-Guayos, Báez y Falcón. Trabajadores o voluntarios, muchas veces discretos, son sin embargo indispensables: sin ellos, ninguna obra se sostendría mucho tiempo.

Un año en retrospectiva

La jornada comenzó con un repaso en cifras de 2025 y de lo que va de 2026. En efecto, como cada uno está absorbido por las necesidades del proyecto que lleva, es bueno tomar conciencia con regularidad de la amplitud de la Misión a la que pertenece.

En educación: cerca de 140 niños acogidos en las guarderías, 15 varones en el internado, unos 240 alumnos en los repasos. En Cáritas: más de 150 almuerzos servidos cada semana, 400 jabas de Navidad, dos fincas en Placetas y Báez, y el Proyecto Renacer, para jóvenes con discapacidad, que se reanuda. En obras: los techos de Placetas y de Fomento, una nueva guardería en Fomento, paneles solares en varias casas y numerosas reparaciones. Hoy, 57 personas trabajan para la Misión.

Herramientas sencillas

Luego llegó el momento de la formación. ¿Cómo pasar dinero de una caja a otra sin confundirlo con un gasto? ¿Cómo redactar un vale que diga a la vez qué se compró y para qué sirve?

Estos gestos sencillos permiten rendir cuentas con exactitud a quienes confían en nosotros. Un taller por proyecto ayudó a cada uno a confrontarlos con su realidad diaria. También se presentó a los responsables una nueva nómina, más justa y ajustada al costo de la canasta básica.

El corazón de la misión

La síntesis permitió devolver a la economía su justo lugar. No es más que una herramienta al servicio de la evangelización: hace posibles las obras y mide su vitalidad. Es también una forma de caridad dentro de la Iglesia, a la manera de la colecta organizada por san Pablo para la Iglesia de Jerusalén (2 Co 8-9). Es, por último, imagen de la comunión: trabajar juntos, producir, compartir, reinvertir. Se recordó finalmente la importancia de dar cuenta de las obras realizadas: fotos, balances y noticias permiten a los bienhechores ver lo que sus donativos hacen posible.

« El que es fiel en lo poco también lo es en lo mucho, dice el Señor » Lc 16,10

Cada vale bien llenado, cada caja llevada con cuidado hace posible una guardería abierta, un almuerzo servido, un techo reparado. Gracias a estos administradores fieles, y gracias a todos los que, con su generosidad, permiten que la Misión siga avanzando. La mañana terminó con un almuerzo fraterno.

El mes del Sagrado Corazón: entrar en el misterio del amor de Cristo

El mes del Sagrado Corazón: entrar en el misterio del amor de Cristo

Cada año, el mes de junio está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Esta devoción, profundamente arraigada en la tradición de la Iglesia, no se refiere simplemente a un símbolo de piedad. Nos conduce al centro mismo de la fe cristiana: el amor de Dios manifestado en Cristo. El Corazón de Jesús revela a la vez el amor humano y el amor divino del Salvador, un amor que permanece abierto a todos los hombres y mujeres de todos los tiempos.

En su encíclica Dilexit Nos, el papa Francisco recuerda que «el Corazón de Cristo es éxtasis, salida, don y encuentro». Contemplar el Sagrado Corazón es descubrir a un Dios que no permanece distante del ser humano, sino que sale a su encuentro, comparte sus alegrías, sus sufrimientos y sus esperanzas. El cristianismo no es, ante todo, la historia de una idea o de una moral; es el encuentro con una Persona que ama.

Los tres signos del amor del Corazón de Jesús

El Sagrado Corazón nos revela, en primer lugar, un amor encarnado. El Hijo de Dios no solo habló del amor; lo vivió en su propia carne. Su Corazón latió por sus amigos, se conmovió ante el sufrimiento, conoció el cansancio, el abandono y las lágrimas. Como escribe el papa Francisco: «Cristo quiso amar con un corazón humano». Así, ningún aspecto de nuestra existencia es ajeno a Dios.

El Sagrado Corazón manifiesta también un amor entregado. En la cruz, el costado de Cristo fue abierto por la lanza del soldado. Desde los primeros siglos, los cristianos han reconocido en esa herida el signo supremo del don de Dios. El Corazón traspasado permanece como la prueba de que nada fue reservado. «Nos amó», recuerda el mismo título de la encíclica, retomando las palabras de san Pablo. El amor de Cristo no es una promesa abstracta: es un acto, un sacrificio, una fidelidad que llega hasta el extremo.

Finalmente, el Sagrado Corazón es el signo de un amor que permanece. Resucitado, Cristo no deja de amar. Su Corazón sigue abierto a la humanidad. «En este Corazón podemos encontrar todo el Evangelio», escribe también Francisco. Quien se acerca a Cristo descubre una fuente siempre viva de misericordia, consuelo y paz.

Esta confianza en el Corazón de Jesús está particularmente viva en Cuba. En numerosas familias cubanas, a veces marcadas por las dificultades económicas o el aislamiento, una imagen del Sagrado Corazón preside el hogar. En las casas más humildes, así como en las parroquias de ciudades y campos, esta presencia discreta recuerda que Cristo permanece cercano a su pueblo y no deja de acompañarlo.

«Su Corazón abierto nos precede y nos espera sin condiciones, sin exigir requisitos previos para poder amarnos y ofrecernos su amistad. Él nos amó primero.» (Dilexit Nos, n. 1)

El Sagrado Corazón y nuestro tiempo

Nuestra época está marcada por la prisa, el aislamiento y, a veces, por una cierta indiferencia. Muchos se comunican más que nunca, pero les cuesta encontrarse verdaderamente con los demás. En este contexto, la devoción al Sagrado Corazón aparece con una sorprendente actualidad. El papa Francisco señala que el mundo corre el riesgo de perder su corazón cuando olvida la capacidad de amar y de dejarse amar.

Contemplar el Corazón de Cristo nos invita entonces a redescubrir el camino de la interioridad. «Necesitamos volver a descubrir la importancia del corazón», afirma Dilexit Nos. Allí se toman las decisiones esenciales; allí se juega nuestra relación con Dios y con los demás. El Sagrado Corazón nos recuerda que la vida cristiana no consiste solamente en realizar obras, sino en permanecer en un amor recibido y compartido.

Para los amigos de Misión Cuba, este mes de junio es también una ocasión para llevar de manera especial al pueblo cubano en la oración. Confiemos al Sagrado Corazón a las familias, a los ancianos, a los jóvenes, a los sacerdotes y a todos aquellos que dan testimonio del Evangelio en medio de las pruebas. Que el Corazón de Jesús sea para ellos fuente de fortaleza, esperanza y paz.

El mes de junio es, por tanto, una invitación a dirigir nuestra mirada hacia Cristo. En su Corazón descubrimos la verdad de Dios y la verdad del ser humano. Aprendemos que somos amados incluso antes de haber respondido a ese amor. Y encontramos la fuerza para convertirnos, a nuestra vez, en testigos de esa caridad que transforma los corazones y renueva el mundo.

Nuestros equipos misioneros

Nuestros equipos misioneros

Los equipos misioneros que hemos puesto en marcha este año en nuestras tres parroquias no son solamente una solución práctica ante la amplitud del territorio y la falta de vocaciones. Son, ante todo, la expresión de nuestro deseo de involucrar a los laicos en nuestra misión. Aunque la responsabilidad pastoral corresponde propiamente al pastor, nada impide integrar a los fieles en una verdadera dinámica misionera.

Con este espíritu, hemos creado en varios pueblos de nuestras tres parroquias equipos cuya misión es reanimar comunidades que han ido disminuyendo debido a la emigración, al Covid y a otras dificultades; implicar a los fieles en una misión concreta y perseverante, especialmente a los confirmados; y vivir una verdadera solidaridad pastoral dentro de nuestras parroquias.

El objetivo de estos equipos es intentar, poco a poco, encontrar personas de referencia dentro de cada comunidad para ayudar a estructurarla, de manera que, después de dos años, el equipo pueda retirarse y dejar crecer aquello que habrá sembrado.

Testimonio de Idania, responsable del equipo misionero de Fidencia

Desde hace seis meses, junto al equipo misionero de Fidencia, tratamos de hacer crecer una comunidad más unida y más viva. Cada semana salimos al encuentro de las familias, de los enfermos, de las personas alejadas de la Iglesia o desanimadas por las dificultades de la vida cotidiana. Poco a poco descubrimos las heridas, pero también las riquezas humanas y espirituales presentes en esta comunidad.

Este trabajo exige mucha paciencia y perseverancia, porque los frutos no son inmediatos. Sin embargo, ya vemos cómo algunos laicos recuperan la confianza, participan más en la misa y se comprometen en la oración, la catequesis o el servicio de la caridad.

Tratamos de vivir esta misión con alegría, sencillez y sin imponer nada, convencidos de que la evangelización pasa ante todo por la cercanía, la escucha y el testimonio. Nuestra esperanza es que algún día la comunidad pueda continuar sola este camino misionero.

Curso Alpha 2026: La santidad para todos, un camino que transforma

Novena edición del Curso Alpha de Placetas «La santidad para todos, un camino que transforma»

Desde el inicio de la Cuaresma, la misión de Placetas vive al ritmo de la novena edición del Curso Alpha, un recorrido de formación y de compartir que busca ayudar a cada persona a profundizar su fe. El tema elegido este año — «La santidad para todos, un camino que transforma» — recuerda una verdad esencial de la vida cristiana: la santidad no es un ideal lejano reservado a unas pocas personas excepcionales. Es una llamada dirigida a todos, en la realidad concreta de la vida cotidiana.

En un contexto muchas veces marcado por dificultades materiales y por la incertidumbre, este camino quiere mostrar que el Evangelio puede transformar la vida de cada uno en la sencillez de los gestos de todos los días: en la familia, en el trabajo, en las relaciones con los demás. La santidad se construye poco a poco, con fidelidad y con el amor concreto al prójimo.

 

Desde el comienzo del recorrido ya se han realizado varios encuentros en las diferentes comunidades de nuestra zona pastoral. Durante la primera semana, los participantes descubrieron la figura luminosa de santa Teresa de Calcuta, testigo de la compasión de Cristo al servicio de los más pobres. Su vida recordó a todos que la santidad muchas veces se vive en gestos sencillos, pero llenos de amor.

La segunda semana estuvo dedicada a santa Gianna Beretta Molla, médica y madre de familia, cuyo testimonio valiente permitió reflexionar sobre el valor de la vida y el don de sí mismo.

En el tercer encuentro, los grupos profundizaron en la vida de santa Josefina Bakhita. Su historia, marcada por la esclavitud y el sufrimiento, tocó profundamente a los participantes. Su capacidad de perdonar y de transformar el dolor en amor gracias a la fe abrió muchos intercambios en los grupos.

Esta semana los participantes descubrirán la figura de san Pier Giorgio Frassati, joven laico italiano conocido por su alegría, su fe profunda y su compromiso con los más pobres. Su testimonio muestra que la santidad también puede vivirse en la juventud, en la amistad, en el compromiso social y en una vida cristiana sencilla pero coherente.

El curso se desarrolla siguiendo una dinámica que favorece la participación de todos. Cada encuentro comienza con un momento de compartir en pequeños grupos, donde cada uno puede expresar lo que vive y así crear un clima fraterno. Luego hay un momento de oración en común, antes de la presentación del tema de la semana y de la figura del santo.

Este año, sin embargo, la organización del curso tuvo que adaptarse a una realidad muy concreta. Normalmente los sacerdotes se desplazan cada semana a las diferentes comunidades para dar la charla principal. Pero las fuertes carencias de combustible que vive actualmente el país han hecho muy difíciles esos desplazamientos.

Para poder continuar el recorrido, se puso en marcha una solución sencilla: los sacerdotes graban sus enseñanzas en video, y luego estos videos se proyectan en cada comunidad durante el encuentro. Después de la proyección, los participantes se reúnen nuevamente en pequeños grupos para un tiempo de diálogo y de intercambio sobre el tema.

Un papel muy importante lo desempeñan los anfitriones, laicos que acompañan a los pequeños grupos a lo largo del curso. Su misión es cuidar que todos puedan expresarse libremente, en un ambiente de respeto, escucha y fraternidad. Gracias a su presencia fiel y discreta, los encuentros se convierten en un verdadero espacio de diálogo y crecimiento espiritual.

Semana tras semana, este Curso Alpha se va convirtiendo así en un lugar privilegiado de encuentro, reflexión y compartir. Caminando con los santos, los participantes van descubriendo poco a poco que la santidad no es algo lejano, sino un camino posible para cada uno.

Seguimos confiando este recorrido a la oración, para que estos encuentros den mucho fruto y ayuden a muchas personas a avanzar con confianza en el camino del Evangelio.

El Día de Cáritas

Los voluntarios de Cáritas reunidos en Placetas

El 3 de febrero, nuestras tres parroquias se reunieron con motivo del Día de Caritas.

Este momento especial permitió reunir y agradecer, en el salón parroquial de Placetas, a los voluntarios comprometidos al servicio de la Iglesia a través de las obras caritativas.

El evento reunió a unas sesenta personas voluntarias involucradas en diversas acciones: miembros de los Comedores (comedores sociales), visitantes de personas enfermas, acompañantes de personas con discapacidad en el marco del proyecto Renacer, así como los responsables de las farmacias.

Resumen de las acciones realizadas por los voluntarios

Los voluntarios distribuyen cerca de 500 comidas por semana, abren farmacias en distintos lugares de dos a cinco días a la semana, apoyan a 25 familias que tienen un hijo en situación de discapacidad y organizan encuentros mensuales para ellas. También visitan a cientos de personas enfermas.

Juntos al servicio, con la Cáritas diocesana

 

Pudimos contar con el apoyo y la presencia del equipo de Cáritas de la diócesis de Santa Clara, representado por cinco personas que dirigieron un taller recordándonos nuestra interdependencia: ¡cada uno de nosotros es miembro del cuerpo de Cristo!

Profundizar la caridad en el servicio

Otro momento destacado de esta jornada fue la enseñanza de Don Paul Préaux, moderador general de la comunidad San Martín, quien compartió una reflexión sobre la caridad. Nos recordó cómo ejercer esta virtud mirando a Cristo, y cómo hacer crecer esta caridad para darle más profundidad en nuestros servicios.

Después de la misa y de la tradicional foto grupal, un almuerzo reunió a todos los voluntarios, lo que permitió continuar intercambiando experiencias sobre sus respectivas misiones.

 

A través de este evento, pudimos dar testimonio del impacto de Cáritas en nuestra comunidad y en cada una de las parroquias. Agradecemos a cada voluntario y oramos para que nuestra misión continúe desarrollándose y dé frutos.

Navidad solidaria: distribución de canastas alimentarias a los más necesitados

La Misión junto a los más pobres….. o en la cocina de los pobres en Navidad

Con motivo de las fiestas navideñas, la misión Cuba tiene la tradición de ofrecer a los más pobres de nuestras parroquias las «jabas de Navidad», es decir, paquetes (literalmente “sacos”) de alimentos y productos de higiene, con el fin de mejorar el difícil día a día de las familias más necesitadas. Al igual que en el pesebre de Belén, se trata sobre todo de llevar una presencia fraterna a través de lo concreto de estos regalos.

Junto a los más necesitados

En el conjunto de nuestras parroquias de Placetas (Báez, Fomento, Cabaiguán, Guayos) y de Cienfuegos (Paraíso), organizamos así una gran distribución para más de 240 personas. Si a lo largo del año intentamos ayudar a los pobres que acuden a nuestras parroquias a través de nuestros Comedores (comidas calientes) y nuestras farmacias, el reparto de estas «jabas» se apoya en la red territorial de la misión, donde en cada pueblo o barrio procuramos conocer a los más necesitados, que a menudo no se atreven a pedir ayuda.

Una ayuda hecha posible gracias a sus donaciones

Gracias a las colectas de donaciones realizadas en los últimos meses, la Misión pudo adquirir varias toneladas de alimentos y productos de higiene, lo que permitió preparar 240 jabas bien surtidas: conservas, sopas, arroz y pastas, jabones, detergente y el tradicional «turrón de Navidad», el postre navideño.

La movilización de los jóvenes

Tras varias semanas de logística para reunir todos estos bienes, fueron los jóvenes de la misión quienes se pusieron manos a la obra para preparar las jabas. El comedor del internado fue acondicionado para la ocasión y los jóvenes de Cienfuegos se unieron al equipo de Placetas el sábado anterior a la Navidad. Durante toda una jornada, se organizó una verdadera colmena de trabajo para preparar, pesar, contar y distribuir las bolsas hasta la etapa final: ¡la personalización de cada paquete!

Como la caridad engendra fraternidad, esta aventura logística concluyó con una gran comida compartida por la treintena de voluntarios, fortaleciendo así los lazos entre las dos misiones de Placetas y Cienfuegos.

Ana-Carolina da su testimonio:

«En este tiempo de Navidad, la distribución de las canastas no fue solo un gesto material, sino un signo vivo del amor de Cristo. Al visitar a algunos hermanos y hermanas que viven solos, sentimos que cada una de estas canastas llevaba en sí un mensaje de esperanza: “No estás olvidado, la Iglesia camina contigo”. Muchos recibieron estos alimentos con lágrimas de gratitud, porque más allá de su contenido, representaban la compañía, la cercanía y el abrazo de una comunidad que los reconoce como parte de la gran familia de Dios. La Navidad nos recuerda que Jesús nació pobre y humilde, para que nadie se sienta solo en su mesa. Cada bolsa entregada fue una semilla de fe y de consuelo, un recordatorio de que la verdadera riqueza se encuentra en el compartir.»

Visita a los más pobres

Todo estaba listo para la última etapa: llegar a los hogares de los destinatarios de estas jabas de Navidad. Dado que el territorio es muy extenso, cada sector se organizó. En la ciudad, a menudo fueron también los jóvenes quienes, durante los días previos y posteriores a la Navidad, visitaron a cada persona necesitada para entregarles la jaba y aprovechar para compartir un buen momento de encuentro. Las distintas comunidades también se movilizaron para hacer llegar este regalo de Navidad a quienes vivían más lejos.

Ana-Carolina da su testimonio:

«En este tiempo de Navidad, la distribución de las canastas no fue solo un gesto material, sino un signo vivo del amor de Cristo. Al visitar a algunos hermanos y hermanas que viven solos, sentimos que cada una de estas canastas llevaba en sí un mensaje de esperanza: “No estás olvidado, la Iglesia camina contigo”. Muchos recibieron estos alimentos con lágrimas de gratitud, porque más allá de su contenido, representaban la compañía, la cercanía y el abrazo de una comunidad que los reconoce como parte de la gran familia de Dios. La Navidad nos recuerda que Jesús nació pobre y humilde, para que nadie se sienta solo en su mesa. Cada bolsa entregada fue una semilla de fe y de consuelo, un recordatorio de que la verdadera riqueza se encuentra en el compartir

Un minibús: regalo de Navidad para la misión

Un minibús: regalo de Navidad para la misión de Placetas

En este tiempo de Navidad, la misión de Placetas ha recibido un regalo muy especial y lleno de esperanza: la compra de un minibús de 18 plazas, conocido localmente como el Toano. Esta adquisición marca un paso importante para la misión, que enfrenta numerosos desafíos pastorales y logísticos.

Una misión extensa con recursos limitados

El territorio confiado a la misión es muy amplio y solo cuenta con cinco sacerdotes para atender a las parroquias y comunidades rurales. Muchas de estas comunidades están aisladas y numerosos fieles no pueden participar regularmente en la misa ni en las actividades pastorales por falta de transporte.

Esta realidad se ve agravada por la crisis sin precedentes que atraviesa Cuba. La escasez de combustible ha paralizado en gran medida el transporte público, y solo una minoría muy reducida de la población posee un vehículo propio. En las zonas rurales, la gente se desplaza a pie o en carretas, lo que hace que llegar a la parroquia sea un verdadero desafío.

Comunidades frágiles, pero aún presentes

La migración masiva de jóvenes hacia los Estados Unidos o hacia las grandes ciudades ha provocado el debilitamiento de muchas pequeñas parroquias del campo. Algunas capillas han tenido que cerrar por falta de fieles. Sin embargo, no podemos abandonar a los pocos parroquianos que permanecen fieles y profundamente comprometidos con su fe.

Gracias a la compra del Toano, la misión puede hoy reunir a estas comunidades dispersas. La reciente reapertura de la iglesia de Placetas permite además acoger a un mayor número de fieles procedentes de las antiguas capillas rurales, especialmente en las grandes celebraciones y momentos fuertes de la vida parroquial.

Salir al encuentro de los fieles más aislados

Este minibús es mucho más que un simple medio de transporte. Permite a los sacerdotes y a los equipos pastorales llegar hasta los fieles más alejados, mantener el vínculo con las comunidades rurales y acompañarlos en su camino de fe. Facilita también la participación en la misa, en las formaciones y en las distintas actividades de la misión.

Un agradecimiento sincero a nuestros benefactores

Esta compra no habría sido posible sin la generosidad de nuestros donantes. Nuestro más sincero agradecimiento a todos los que, con su apoyo, hacen posible la presencia de la Iglesia junto a las comunidades más lejanas y vulnerables. Gracias a ustedes, muchos fieles pueden vivir más plenamente su compromiso cristiano, a pesar de las dificultades del contexto actual.

El Toano fue bendecido oficialmente al finalizar la misa de Navidad, poniendo este nuevo medio al servicio de la misión y confiándolo a la protección del Señor para la evangelización y el acompañamiento pastoral.

Navidad 2025 en Cuba

Navidad 2025 en Cuba

Este año hemos vivido un tiempo de Adviento especialmente intenso y hermoso en nuestras misiones en Cuba.

En Placetas, después de tres años de trabajos, redoblamos los esfuerzos para reabrir nuestra iglesia antes de Navidad. Con inmensa alegría, la comunidad pudo volver al templo para el cuarto domingo de Adviento. La iglesia estaba llena y en cada rincón se respiraba un ambiente de fiesta y esperanza.

En Cienfuegos, fue nuestra segunda Navidad en el lugar, y fue una gran alegría acoger al Niño Jesús junto a una comunidad que conocemos mejor y que no deja de crecer.

Retomar una tradición latinoamericana: la Posada

También retomamos una hermosa tradición latinoamericana, que se había perdido en Cuba: la Posada. La víspera de Navidad, a imagen de María y José, nuestros adolescentes recorrieron las casas del barrio tocando a las puertas. Después del pequeño diálogo tradicional, con tres rechazos “simulados”, finalmente se abrían las puertas para cantar villancicos y llevar alegría y calor humano, especialmente a las personas mayores o que viven solas.

La Misa de Navidad

La noche del 24, todo estaba listo: los coros habían ensayado sus cantos más hermosos, los monaguillos se habían adaptado a la nueva iglesia, y la Misa de Navidad en Placetas se celebró en un ambiente festivo y fraterno.
El Niño Jesús llegó al pesebre al son de las maracas y los panderos cubanos, signo vivo de nuestra cultura y de la alegría de la Navidad en Cuba.

Convivencia de los jóvenes:

Convivencia de los jóvenes

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Durante tres días, jóvenes de entre 18 y 30 años, provenientes de las parroquias de Placetas, Báez, Fomento, Cabaiguán, Guayos y Falcón, tomaron el camino desde Placetas hacia La Habana para vivir una convivencia (campamento de invierno) bajo el signo del encuentro y el servicio.

Recibidos en una casa proporcionada por la comunidad de las Carmelitas, los jóvenes pronto hicieron de este lugar un verdadero espacio de vida común.

La convivencia comenzó con un tiempo de bendición en la iglesia adyacente a la vivienda. Se establecieron algunas reglas para guiar estos días: abrirse a los demás, estar disponibles para el servicio y dejarse guiar por el Señor.

Después de que todos se instalaron en la casa, el grupo se reunió con Monseñor Eloy Domínguez Martínez de La Habana.

Este momento de intercambio permitió abordar la diversidad religiosa en Cuba, pero también reflexionar sobre el lugar y la esperanza de los jóvenes en un país donde los desafíos del día a día son numerosos.

El segundo día estuvo dedicado íntegramente al servicio. Los jóvenes se dirigieron a la residencia Santovenia, dirigida por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que acoge a personas mayores. Después de la misa, tomaron tiempo para visitar las instalaciones y conversar con los residentes.

Un momento destacado de la jornada fue el de los cantos de la navidad, acompañados al piano, que llenaron de alegría a los residentes. Las sonrisas, las manos golpeando al ritmo y las miradas brillantes daban testimonio de su felicidad.

La música continuó luego en los pasillos, invitando a los residentes a bailar. Luego llegó el tiempo de la comida, servida al ritmo de las personas mayores. Cada uno fue distribuido para que todos pudieran comer al mismo tiempo.

Después de la siesta de los ancianos, los jóvenes compartieron un tiempo de juego rápido complementado con preguntas relacionadas con los momentos clave de la religión cristiana, antes de reunirse con los residentes para rezar juntos el rosario en la iglesia. Una hermosa manera de concluir este día de servicio.

Las veladas también permitieron descubrir La Habana, especialmente con la visita al fuerte San Carlos y su famoso cañonazo.

El último día, cada uno se puso a trabajar para limpiar la casa antes de visitar el cementerio de Cristóbal Colón, un vasto lugar cargado de historia, reconocido por la riqueza de su iconografía religiosa y sus esculturas en mármol.

Esta convivencia, organizada por los miembros del consejo del grupo de jóvenes «Contra Corriente«, marcó el fin del año con un verdadero espíritu misionero.

«Señor, te damos gracias por estos días de encuentro y servicio. Enséñanos a mantener viva esta alegría fraternal y a hacerla crecer allí donde nos envíes»