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En Placetas, los jóvenes viven su fe con Contracorriente

En Placetas, los jóvenes de Contracorriente se reúnen tres viernes al mes en la parroquia. Estudiantes y jóvenes de 18 a 30 años comparten el deseo de formarse, profundizar en su fe, rezar y vivir momentos de fraternidad. En septiembre, el consejo del grupo se reunió con Padre Esteban y Padre Pablo-Alejandro, quien acompañaran a los jóvenes durante este año, para definir las orientaciones para los próximos meses. Este comienzo de curso también trae cambios: algunos miembros se preparan para emprender nuevos proyectos, mientras que otros toman el relevo para mantener vivo el grupo.

Los encuentros de Contracorriente alternan entre formación, servicio, oraciónes y momentos más informales. Los espacios de formación permiten a los jóvenes plantear sus preguntas y profundizar en las enseñanzas de la Iglesia. Se abordan temas variados, como la vida consagrada, la vida después de la muerte, los santos y los sacramentos. Todos estos temas invitan a cada uno a comprender mejor su fe y a reflexionar sobre cómo vivirla en el día a día.

El grupo también da mucha importancia al servicio a los demás. El año pasado, los jóvenes dedicaron una jornada al asilo de ancianos, un centro de atención diurna para personas mayores atendido por las hermanas Siervas de Jesús. Durante ese día, prepararon y compartieron el almuerzo con los residentes, además de cantar y animar el encuentro. Una manera concreta de dedicar su tiempo, acercarse a los mayores y demostrarles su cariño y atención. Por último, las veladas también pueden continuar alrededor de juegos de mesa.

Un lugar para crecer juntos

 

«Me llamo Eliecer, tengo 22 años, soy acolito en la parroquia de Placetas y participo en el grupo desde hace aproximadamente tres años.

Contracorriente es un grupo dinámico. Esa energía se pone al servicio de los encuentros y de la vida parroquial. Aquí podemos conversar con libertad y crear una verdadera amistad durante nuestros encuentros. También recibimos formaciones profundas que alimentan mi vida espiritual. Pero, sobre todo, es un espacio donde podemos compartir la oración y crecer juntos en la fe.

El grupo tiene además una cualidad que a veces resulta difícil encontrar en el contexto en el que vivimos: un verdadero espíritu de unidad, en el que el bien común está por encima de los intereses individuales».

«Me llamo Denisa, tengo 22 años y soy la responsable del grupo de jóvenes Contracorriente.

Cuando me invitaron a participar en los encuentros de jóvenes, me sentía intimidada. Éramos muchos y me parecía imposible recordar tantos nombres. A pesar de ello, acepté, y recuerdo que me pregunté: ¿qué tiene de especial este grupo para que varias personas me propongan unirme a él?

Al empezar a asistir, fui encontrando respuestas. Lo que primero llamó mi atención fue la unidad que se vivía dentro del grupo. Para mí, era difícil creer que, siendo tantos y con caracteres y personalidades tan diferentes, e incluso a veces opuestos, pudiéramos vivir algo tan profundo juntos. Y, sin embargo, ¡así era! Decidí cambiar mi mirada y descubrí lo que estaba en el centro, aquello que nos unía a todos: la fe.

Hoy le doy gracias a Dios por formar parte de este grupo y de su consejo, y por permitirnos vivir tantos momentos de formación, oración y servicio. También les pido a quienes lean este humilde testimonio que nos tengan presentes en sus oraciones, para que los jóvenes de Contracorriente fortalezcan su fe.»