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ADMINISTRADORES FIELES DE UNA MISIÓN QUE AVANZA

El sábado 3 de octubre, los 25 responsables económicos de la Misión Cuba se reunieron en Placetas para formarse, repasar un año de obras y profundizar el sentido pastoral de su misión.

Comprar un saco de arroz y dos pomos de aceite para el comedor de Báez: nada más ordinario en la vida cotidiana de la misión. Un vale, su entrega a la contabilidad de la Misión, transferir un nuevo dinero en la caja de Cáritas para las próximas compras, y listo. Y sin embargo, detrás de este mecanismo, son muchas las comidas que se reparten cada semana a lo largo de la misión, en Placetas, Báez, Fomento, Falcón y Cabaiguán. Es este hilo, del comprobante a la obra realizada, el que la mañana permitió seguir.

Ellos llevan cajas, guarderías, comedores, fincas o el internado, en Placetas, Fomento, Cabaiguán-Guayos, Báez y Falcón. Trabajadores o voluntarios, muchas veces discretos, son sin embargo indispensables: sin ellos, ninguna obra se sostendría mucho tiempo.

Un año en retrospectiva

La jornada comenzó con un repaso en cifras de 2025 y de lo que va de 2026. En efecto, como cada uno está absorbido por las necesidades del proyecto que lleva, es bueno tomar conciencia con regularidad de la amplitud de la Misión a la que pertenece.

En educación: cerca de 140 niños acogidos en las guarderías, 15 varones en el internado, unos 240 alumnos en los repasos. En Cáritas: más de 150 almuerzos servidos cada semana, 400 jabas de Navidad, dos fincas en Placetas y Báez, y el Proyecto Renacer, para jóvenes con discapacidad, que se reanuda. En obras: los techos de Placetas y de Fomento, una nueva guardería en Fomento, paneles solares en varias casas y numerosas reparaciones. Hoy, 57 personas trabajan para la Misión.

Herramientas sencillas

Luego llegó el momento de la formación. ¿Cómo pasar dinero de una caja a otra sin confundirlo con un gasto? ¿Cómo redactar un vale que diga a la vez qué se compró y para qué sirve?

Estos gestos sencillos permiten rendir cuentas con exactitud a quienes confían en nosotros. Un taller por proyecto ayudó a cada uno a confrontarlos con su realidad diaria. También se presentó a los responsables una nueva nómina, más justa y ajustada al costo de la canasta básica.

El corazón de la misión

La síntesis permitió devolver a la economía su justo lugar. No es más que una herramienta al servicio de la evangelización: hace posibles las obras y mide su vitalidad. Es también una forma de caridad dentro de la Iglesia, a la manera de la colecta organizada por san Pablo para la Iglesia de Jerusalén (2 Co 8-9). Es, por último, imagen de la comunión: trabajar juntos, producir, compartir, reinvertir. Se recordó finalmente la importancia de dar cuenta de las obras realizadas: fotos, balances y noticias permiten a los bienhechores ver lo que sus donativos hacen posible.

« El que es fiel en lo poco también lo es en lo mucho, dice el Señor » Lc 16,10

Cada vale bien llenado, cada caja llevada con cuidado hace posible una guardería abierta, un almuerzo servido, un techo reparado. Gracias a estos administradores fieles, y gracias a todos los que, con su generosidad, permiten que la Misión siga avanzando. La mañana terminó con un almuerzo fraterno.