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Catégorie du projet : educar, Evangelizar

Pastoral juvenil en Cuba

Objectif

6000€

Responsable du projet

Los sacerdotes de la Comunidad San Martín

Nombre de bénéficiaires

400

Le projet

En cada una de nuestras parroquias en Cuba, la pastoral juvenil es un pilar esencial de nuestra misión. Reúne a niños, adolescentes, estudiantes de preuniversitario y jóvenes profesionales en torno a una vida fraterna, alegre y profundamente enraizada en la fe. Cada semana, estos jóvenes se encuentran en grupos según su edad para vivir momentos de formación, oración y compartir, así como espacios más festivos con juegos y convivencia. Estos grupos se convierten en verdaderas comunidades de amistad donde cada uno puede crecer humana y espiritualmente. Numerosas actividades alimentan esta dinámica: visitas a enfermos y personas solas, servicios a la parroquia, retiros espirituales, pequeñas caminatas misioneras hacia comunidades aisladas, así como campamentos de verano. Durante estos campamentos, los mayores se ponen al servicio de los más pequeños, aprendiendo a darse y a transmitir lo que han recibido. La pastoral juvenil incluye también un fuerte compromiso con la liturgia, con muchos monaguillos y servidoras del altar que contribuyen a la belleza de las celebraciones y viven momentos importantes juntos. Además, algunos jóvenes descubren la Iglesia de manera inesperada, especialmente a través de grupos de ciclistas: la bicicleta se convierte así en un camino de encuentro que poco a poco conduce a una búsqueda más profunda y a una vida de fe. Abierta a todos, esta pastoral es un espacio de acogida, escucha y crecimiento, donde cada joven puede experimentar la amistad, la responsabilidad y la presencia de Cristo en su vida.

L'histoire du projet

La pastoral juvenil en Cuba nace del deseo misionero de salir al encuentro de una juventud muchas veces en búsqueda de sentido, en medio de un contexto social y económico marcado por grandes dificultades. Poco a poco, comenzaron a formarse grupos en las parroquias, al inicio de manera sencilla, alrededor de encuentros fraternos. Muy pronto, estos espacios fueron creciendo, impulsados por el entusiasmo de los mismos jóvenes y por la necesidad profunda de crear lugares de vida, sentido y esperanza. Con el paso del tiempo, esta dinámica ha dado muchos frutos. No solo los jóvenes se comprometen y crecen en la fe, sino que también se convierten en protagonistas de la misión. Es frecuente ver cómo niños y adolescentes invitan a sus padres a la iglesia, dando lugar a verdaderas conversiones familiares. Hoy, esta pastoral sigue creciendo, sostenida por la alegría, la fidelidad y el compromiso de los jóvenes, que muestran que la Iglesia está viva y que tiene un lugar fundamental en el corazón de la sociedad cubana.